Respetando las emociones

Respetando las emociones

¿Cómo acompañar las emociones de manera respetuosa?

Cada día nos invaden miles de imputs externos sobre diferentes métodos dirigidos a educar las emociones. Personalmente, me cuesta entender de qué manera podemos educarlas si son vivencias y experiencias internas que surgen de forma espontánea. En mi práctica profesional como psicóloga dedicada al ámbito de intervención de las familias y personal como mamá de dos peques, me sirve más el concepto de acompañar las emociones versus la educación de éstas.

¿Queréis saber cuáles son los ingredientes que nos sirven para poder acompañar de manera respetuosa las emociones intensas? MI LISTA:

  • DAR PERMISO A LAS EMOCIONES PARA QUE PUEDAN SER EXPRESADAS

Muchas veces, de forma inconciente, reprimimos las emociones propias y las de nuestros peques. Con el avance de los estudios en el ámbito de la neurociencia, sabemos que el mayor aprendizaje se consigue cuando pasamos por la propia experiencia

Así pues, si cuando nuestro peque manifiesta una emoción de forma intensa, aplicamos estrategias o maniobras de distracción para que se calme, estamos desconectándolo de su vivencia y por lo tanto, lo alejamos de una oportunidad poderosa de aprendizaje del mundo emocional. Sí que es verdad, que la mirada de los otros frente a estas situaciones de alta intensidad emocional, muchas veces nos empujan a hacer uso de este tipo de estrategias.

Con las familias con las que trabajo siempre intentamos ser conscientes de este hecho e intentamos identificar este tipo de situaciones para preparar un protocolo de actuación de antemano, para que la presión social no nos empuje hacia el uso de este tipo de estrategias.

Aceptar la necesidad de ofrecer espacios para liberar las emociones intensas y la importancia de estas experiencias para el desarrollo emocional, nos va a permitir depositar una mirada respetuosa y de aceptación frente a éstas.

  • PRESENCIA DE LOS ADULTOS REFERENTES

Delante de situaciones donde nuestros peques se sienten sobrepasados por la situación, necesitan descargar la tensión y después relajarse. El adulto frente a este proceso que quiere ofrecer un acompañamiento emocional respetuoso, requiere de una alta dosis de paciencia (es decir, que el foco de atención esté depositado en las necesidades del niño, y por lo tanto, alejado de elementos que le puedan distraer de ello, como por ejemplo móviles) i de disponibilidad.

Un libro que mes gusta mucho para trabajar con las familias estos dos conceptos es el de «¡Ahora no Bernardo!«. El autor de este cuento, David Mckee narra una historia en la que unos padres están demasiado ocupados en sus tareas diarias y no atienden las necesidades de su hijo, Bernardo. Este tipo de lectura abierta es apropiado ya que cada uno podamos sacar nuestras propias reflexiones.

Es de la Editorial Anaya.

  • DAR EJEMPLO

Como adultos referentes de nuestros hij@s somos el mayor ejemplo para ellos. Si nosotros les enseñamos técnicas y maneras de gestionar las emociones y nosotros nos desbordamos frente cualquier contrariedad que nos surja, este proceso de acompañamiento no va a ser efectivo. Es importante poner palabras a las emociones que nos invaden y gestionarlas de manera positiva, entendiendo que siempre tenemos unos ojitos que nos están observando de forma constante y que aprenden a partir de nosotros.

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